
Los que tenemos la dicha de navegar todos los días, sabemos que el mundo de hoy está muy cerca de tod*s, pero en Ecuador hay much*s que no lo han experimentado todavía.
Tod*s conocemos a alguien que no sabe de qué se trata la Internet: un abuelit* u otra persona mayor, un vecin*, un amig*, un compañer*, un discapacitad*, un conocid*… ¡o un desconocid*!
¿Y si aprovechamos que este 17 de mayo, día internacional de la sociedad de la información, cae domingo y nos “duplicamos”? Sí. Ampliemos el alcance de la Red y tomémonos una hora de nuestro tiempo y un dólar de nuestro bolsillo para enseñar lo que es Internet a una persona que no lo sepa. No se trata de dar una clase magistral o ejercer una cátedra: tan solo se trata de llevarle a un viaje divertido y emocionante, desde un cafenet o desde nuestra propia casa. Motivémosle a navegar, a buscar, a comunicarse, contagiémosle de la magia que Internet ha significado para todos nosotros.
Duplícate este 17 de mayo. Cuéntame si te anima la idea.
Más de dos centenares de personas se dieron cita en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en el primer BarCamp organizado en el país –aunque, con otra nomenclatura, Loja reclame la primicia–. Con temas muy diversos, alrededor de 40 expositores tuvieron 15 minutos para abrir puertas y motivar conversación, participación y profundización.
Pero más allá de la selección de los temas, el conocimiento o interés de los ‘des-conferencistas’ y las facilidades o dificultades técnicas de los auditorios, el protagonista del evento fue la actitud 2.0 .
La lógica colaborativa tomó cuerpo y redundó en el éxito del BarCamp. Los organizadores se movieron: sí. Pero todos los asistentes tomaron a cargo el evento como cosa propia y cada uno –en la medida de sus posibilidades, tiempo y recursos– apoyó generosamente la iniciativa.
El espíritu de apertura, cooperación, transparencia, iniciativa e innovación, valores tan poco abundantes en un mundo egoísta y competitivo, renacieron a través de la Web y nos permitieron entrar en contacto con un grupo de amigos reunidos con el interés de compartir lo que saben, lo que tienen y lo que son.
Felicitaciones a los organizadores y los deseos de que sigamos acrecentando la participación de nuestro país en la Web 2.0 .
Se ultiman preparativos para el evento 2.0 más importante de nuestra ciudad. El BarCamp Quito promete ser un punto de encuentro diverso e interesante acerca de temas tecnológicos y comunicativos.
La lista de participantes presenciales se tuvo que cerrar en 223, pues la expectativa original era 130. Hace más de una semana se cerró también la lista de expositores, pues los 44 registrados acapararon todo el tiempo disponible.
Se han habilitado dos auditorios con temáticas específicas: el primero sobre Medios y Comunicación y el segundo, sobre Programación y aspectos técnicos. Para cada uno de ellos, los organizadores han abierto varios canales de retransmisión, de modo que el evento se pueda seguir online.
Para anchos de banda generosos, hay canales de vídeo y audio en vivo.
Para conexiones medias, existe la posibilidad de asistir vía CoverItLive, que aporta información adicional: relato en texto, fotos, encuestas, enlaces, presentaciones, etc. Además se puede preguntar o comentar. Y para los que tengan que trabajar y no puedan dedicar totalmente su atención, hay un canal de twitter que pueden seguir.
Nos vemos en el BarCamp.

“Vago, pero emocionante” fueron las palabras que Mike Sendall, jefe de Tim Berners-Lee en CERN, emitió acerca del documento Administración de la Información: una propuesta hace exactamente 20 años: el 13 de marzo de 1989. Esa fue la partida de nacimiento de esta aventura sin fin que ha permitido acercar a las personas y acceder a la información de un modo tan revolucionario.
A los que no somos nativos digitales, el aniversario nos recuerda los tiempos en que –en Ecuador– obtener recursos bibliográficos o documentales no tenía otra salida que el correo postal y la eterna espera de meses por unas fotocopias… O una comunicación esporádica con los amigos que vivían lejos, que usualmente llegaba a destiempo e incompleta.
Hoy estamos a un clic de distancia del mundo entero y la Web se ha vuelto tan cotidiana que, cuando hay algún fallo técnico, nuestra vida se trastorna completamente.
Felicidades a todos los cibernautas y gratitud eterna al padre de la Web.
Parte de la problemática del subdesarrollo es su sustentabilidad. Sí: así como los proyectos autosustentables aseguran su réplica y evolución, las prácticas subdesarrolladas también lo hacen, garantizando un subdesarrollo sostenible.
Los que hemos incursionado en las redes sociales –no hablo de los técnicos, sino de los usuarios ‘de a pie’– nos extrañamos de la poca utilización que los medios tradicionales hacen de las nuevas tecnologías. Sí, muchos medios de comunicación ecuatorianos tienen una web –aunque también hay de los que pretenden que ‘naveguemos’ descargando PDFs–, muchísimos programas de radio y televisión tienen un e-mail y centenares de personajes de los medios masivos usan el chat. Y, comparada con la de décadas pasadas, la interacción de la audiencia ha subido considerablemente.
Sin embargo, la práctica periodística –la cobertura, la discusión de los temas, la participación de la ciudadanía en la generación de información– han tenido un escaso mejoramiento gracias a la Internet. ¿Cómo no considerar un manejo de fuentes apoyado en la sindicación de contenidos, una cobertura fundamentada en el microblogging, una alianza estratégica real con bloggers? El despertar de la innovación en el oficio del periodista es una ilusión en el Ecuador.
También es verdad que la formación académica de nuestros comunicadores proviene de una academia clásica, con la que la mayoría de docentes en el país se formó. Y que son pocos los académicos que se acercan a las nuevas tecnologías, tienen la posibilidad y se animan a experimentar con ámbitos que desconocen.
Pero si la presión del mercado profesional exigiera la utilización de nuevas tecnologías, las universidades tendrían que responder a esa demanda con nuevos programas formativos.
Y si la formación académica iluminara la mente de los nuevos comunicadores, ¿podrían ellos proponer nuevas maneras de hacer periodismo a los medios? No. Muchos medios masivos tienen sus metodologías y sus prácticas absolutamente controladas, esquematizadas y poco abiertas a la innovación.
La esperanza de que este panorama desalentador cambie proviene, por el momento, de unos cuantos quijotes dedicados a introducir a los futuros comunicadores en el uso de nuevas herramientas 2.0. Y la luz al final del túnel son los muchachitos y chicas de colegio, que han adoptado las redes sociales como una parte fundamental integrante de sus cotidianidades: a esa presión tendremos que responder académicos y medios en un futuro muy cercano. Ojalá entonces esto no haya evolucionado tanto como para que lo innovador de hoy no haya pasado a mejor vida.
Mientras llegan esos soñados días, la sustentabilidad del subdesarrollo está garantizada en el ámbito comunicativo en nuestro país.

A veces la brevedad de los mensajes de Twitter provoca una inmensa fugacidad. Muchas veces hay enlaces que perdemos, por la instantaneidad de la aplicación y la falta de funcionalidades que anclen u ordenen la información.
MicroPlaza, una nueva utilidad para tuiteros, es una mezcla de gestor de enlaces, agregador de noticias y red social que permite organizar los vínculos que se reciben en Twitter, etiquetarlos, clasificarlos, almacenarlos y discutir sobre ellos. Además, se puede formar grupos de personas o ‘tribus’ entre aquéllos a los que seguimos, de modo que la información proveniente de nuestras fuentes se clasifique mejor.
En pocas palabras –y según lo que el propio eslogan publicitario anuncia–, se puede organizar una agencia propia de micro-noticias, a partir de nuestros propios contactos o de todos los tuiteros del universo. Los mensajes privados, sin embargo, se mantienen así y protegen la intimidad de lo que no circula en el timeline público.
Por si fuera poco, uno puede ponerse “en el lugar de” alguno de nuestros ídolos o gurúes en Twitter y acceder a sus propios enlaces y contactos, de primera mano. MicroPlaza es, definitivamente, una utilidad que vale la pena explorar.
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