La web 2.0 está adquiriendo un nuevo empuje en la capital del Ecuador. Con el ejemplo del TechDay Guayaquil, los fanáticos de la web en Quito han acordado reunirse semanalmente –una vez presencial y la siguiente, virtual– con el fin de crear un network relevante, generar discusiones tecnológicas y desarrollar proyectos.
El TechDay Quito tiene sus puertas abiertas a todo el que quiera participar y los propios asistentes establecen la agenda de las reuniones –que han sido cuatro hasta la fecha. Además en las reuniones no presenciales se conectan con el TechDay Guayaquil.
Este sábado 22 de agosto se ha planteado otra tipología de encuentro presencial: el primer Refresh, con el tema “Trueque digital: reunión de networking e intercambio de habilidades”. Aun cuando se está discutiendo la hora, muy probablemente será en la mañana. El sitio de reunión es el aula de Aesoft (Avs. Amazonas y República, Edificio Las Cámaras, Séptimo Piso). Los interesados en ofrecer servicios o conocimientos para intercambiarlos por otros pueden acceder al grupo de discusión o a la wiki de TechDay UIO.
(Gracias a Adry Albán –@adriemilia– por la información).
Durante la exposición de José Luis Orihuela en Quito, una afirmación central que define la web 2.0 ha quedado resonando en mi interior: el núcleo de la web social es la conversación, entendida como el arte de escuchar, de aprender y de compartir. Este enunciado supone que el punto de partida de una exitosa y rica web social es el aprendizaje y ejercicio de una actitud positiva basada en la apertura, la confianza, la participación y el constante aprendizaje.
Hay que aprender, en primer lugar, a utilizar unas tecnologías y herramientas básicas que articulen la interacción a través de la Web. En ese sentido, la población ecuatoriana está todavía muy lejos de haber iniciado una activa participación en la Red. No me refiero al 88% de la población nacional que no tiene acceso a la Internet, sino a que la apropiación de las tecnologías de la web social por parte del 12% que sí tiene acceso a las herramientas, dista mucho todavía de producir un alto impacto socio-cultural en nuestro medio. Si bien es cierto que cada día se integran más personas a la participación activa en la web social –motivados por el trabajo arduo y constante de los pioneros, cuya historia y experiencia ha sido fundamental–, sí hacen falta acciones de webvangelización y alfabetización digital que involucren a nuevas personas con acceso a la tecnología pero poca actuación social.
Hay que aprender también que las conversaciones están sujetas a divergencia de opiniones y que una búsqueda conjunta de la verdad es posible. El contrapunto agresivo, el etiquetado inmisericorde con epítetos, la descalificación del interlocutor, deberían ser prácticas desterradas del universo 2.0. La tolerancia, tan pocas veces presente en los espacios físicos de comunicación pública, debería ser la estrella que ilumine todo episodio comunicativo en la web social ecuatoriana. El profesor Orihuela puso como ejemplo la resolución de divergencias en Wikipedia, como una experiencia digna de tenerse en cuenta. Tenemos que buscar puntos de encuentro y propuestas concretas para superar los conflictos, aportar con nuestra perspectiva individual para generar una panorámica más completa y global.
Los medios de comunicación que se involucren –que, a la larga, son los que sobrevivirán– necesitan mucho más esfuerzo, pues los individuos de la comunidad 2.0 estarán como fuente de información para ayudarles, pero también con su voz crítica frente a la actuación de los medios como orientadores de la opinión pública.
Finalmente, la web social es un espacio para experimentar, para crecer, para sumar, para compartir. Esa es la esencia del asunto. Cualquier intento de estancar, figurar, dividir o acaparar va en contra del espíritu 2.0 .
Más de dos centenares de personas se dieron cita en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en el primer BarCamp organizado en el país –aunque, con otra nomenclatura, Loja reclame la primicia–. Con temas muy diversos, alrededor de 40 expositores tuvieron 15 minutos para abrir puertas y motivar conversación, participación y profundización.
Pero más allá de la selección de los temas, el conocimiento o interés de los ‘des-conferencistas’ y las facilidades o dificultades técnicas de los auditorios, el protagonista del evento fue la actitud 2.0 .
La lógica colaborativa tomó cuerpo y redundó en el éxito del BarCamp. Los organizadores se movieron: sí. Pero todos los asistentes tomaron a cargo el evento como cosa propia y cada uno –en la medida de sus posibilidades, tiempo y recursos– apoyó generosamente la iniciativa.
El espíritu de apertura, cooperación, transparencia, iniciativa e innovación, valores tan poco abundantes en un mundo egoísta y competitivo, renacieron a través de la Web y nos permitieron entrar en contacto con un grupo de amigos reunidos con el interés de compartir lo que saben, lo que tienen y lo que son.
Felicitaciones a los organizadores y los deseos de que sigamos acrecentando la participación de nuestro país en la Web 2.0 .
Se ultiman preparativos para el evento 2.0 más importante de nuestra ciudad. El BarCamp Quito promete ser un punto de encuentro diverso e interesante acerca de temas tecnológicos y comunicativos.
La lista de participantes presenciales se tuvo que cerrar en 223, pues la expectativa original era 130. Hace más de una semana se cerró también la lista de expositores, pues los 44 registrados acapararon todo el tiempo disponible.
Se han habilitado dos auditorios con temáticas específicas: el primero sobre Medios y Comunicación y el segundo, sobre Programación y aspectos técnicos. Para cada uno de ellos, los organizadores han abierto varios canales de retransmisión, de modo que el evento se pueda seguir online.
Para anchos de banda generosos, hay canales de vídeo y audio en vivo.
Para conexiones medias, existe la posibilidad de asistir vía CoverItLive, que aporta información adicional: relato en texto, fotos, encuestas, enlaces, presentaciones, etc. Además se puede preguntar o comentar. Y para los que tengan que trabajar y no puedan dedicar totalmente su atención, hay un canal de twitter que pueden seguir.
Nos vemos en el BarCamp.
Parte de la problemática del subdesarrollo es su sustentabilidad. Sí: así como los proyectos autosustentables aseguran su réplica y evolución, las prácticas subdesarrolladas también lo hacen, garantizando un subdesarrollo sostenible.
Los que hemos incursionado en las redes sociales –no hablo de los técnicos, sino de los usuarios ‘de a pie’– nos extrañamos de la poca utilización que los medios tradicionales hacen de las nuevas tecnologías. Sí, muchos medios de comunicación ecuatorianos tienen una web –aunque también hay de los que pretenden que ‘naveguemos’ descargando PDFs–, muchísimos programas de radio y televisión tienen un e-mail y centenares de personajes de los medios masivos usan el chat. Y, comparada con la de décadas pasadas, la interacción de la audiencia ha subido considerablemente.
Sin embargo, la práctica periodística –la cobertura, la discusión de los temas, la participación de la ciudadanía en la generación de información– han tenido un escaso mejoramiento gracias a la Internet. ¿Cómo no considerar un manejo de fuentes apoyado en la sindicación de contenidos, una cobertura fundamentada en el microblogging, una alianza estratégica real con bloggers? El despertar de la innovación en el oficio del periodista es una ilusión en el Ecuador.
También es verdad que la formación académica de nuestros comunicadores proviene de una academia clásica, con la que la mayoría de docentes en el país se formó. Y que son pocos los académicos que se acercan a las nuevas tecnologías, tienen la posibilidad y se animan a experimentar con ámbitos que desconocen.
Pero si la presión del mercado profesional exigiera la utilización de nuevas tecnologías, las universidades tendrían que responder a esa demanda con nuevos programas formativos.
Y si la formación académica iluminara la mente de los nuevos comunicadores, ¿podrían ellos proponer nuevas maneras de hacer periodismo a los medios? No. Muchos medios masivos tienen sus metodologías y sus prácticas absolutamente controladas, esquematizadas y poco abiertas a la innovación.
La esperanza de que este panorama desalentador cambie proviene, por el momento, de unos cuantos quijotes dedicados a introducir a los futuros comunicadores en el uso de nuevas herramientas 2.0. Y la luz al final del túnel son los muchachitos y chicas de colegio, que han adoptado las redes sociales como una parte fundamental integrante de sus cotidianidades: a esa presión tendremos que responder académicos y medios en un futuro muy cercano. Ojalá entonces esto no haya evolucionado tanto como para que lo innovador de hoy no haya pasado a mejor vida.
Mientras llegan esos soñados días, la sustentabilidad del subdesarrollo está garantizada en el ámbito comunicativo en nuestro país.

A veces la brevedad de los mensajes de Twitter provoca una inmensa fugacidad. Muchas veces hay enlaces que perdemos, por la instantaneidad de la aplicación y la falta de funcionalidades que anclen u ordenen la información.
MicroPlaza, una nueva utilidad para tuiteros, es una mezcla de gestor de enlaces, agregador de noticias y red social que permite organizar los vínculos que se reciben en Twitter, etiquetarlos, clasificarlos, almacenarlos y discutir sobre ellos. Además, se puede formar grupos de personas o ‘tribus’ entre aquéllos a los que seguimos, de modo que la información proveniente de nuestras fuentes se clasifique mejor.
En pocas palabras –y según lo que el propio eslogan publicitario anuncia–, se puede organizar una agencia propia de micro-noticias, a partir de nuestros propios contactos o de todos los tuiteros del universo. Los mensajes privados, sin embargo, se mantienen así y protegen la intimidad de lo que no circula en el timeline público.
Por si fuera poco, uno puede ponerse “en el lugar de” alguno de nuestros ídolos o gurúes en Twitter y acceder a sus propios enlaces y contactos, de primera mano. MicroPlaza es, definitivamente, una utilidad que vale la pena explorar.
El primer encuentro DELM (Domingo en la Mañana) se desarrolló con éxito en Quito, coordinado por María del Carmen Lara de PulsoSocial. Con la presencia de 24 asistentes –entre comunicadores, técnicos, diseñadores, empresarios y marqueteros–, el encuentro se llevó a cabo en medio de la camaradería y el entusiasmo por compartir y proponer en el ámbito colaborativo digital.
La mayor parte de asistentes coincidió en que las iniciativas Web planteadas desde Ecuador son experiencias aisladas, debido a la escasa organización que los protagonistas digitales han propuesto hasta la fecha. Esta desorganización ha impedido una colaboración profesional adecuada y ha exigido duplicación innecesaria de esfuerzos y tiempos de desarrollo.
Las empresas exitosas han tenido que lidiar con ámbitos propios y ajenos y “dejar la piel” por conseguir resultados positivos. El secreto, según los desarrolladores de proyectos que se han destacado, no radica en el detalle prolijo del diseño o la optimización tecnológica, sino en un modelo de negocio rentable e interesante y la respuesta, en términos de funcionalidad, que ofrezca a sus usuarios. Lo ideal sería buscar un equilibrio entre el aspecto empresarial, el tecnológico y el estético-comunicativo.
A partir de este encuentro, se ha propuesto la constitución de un grupo de trabajo que canalice y consolide la presencia de Quito –y luego nacional– en la Red, a través de una comunidad que esté abierta a compartir conocimientos y recursos, así como conseguir autorreferenciarnos para que el tráfico fluya hacia la comunidad. Dos espacios existen ya: un grupo en Facebook y uno en GoogleGroups, abiertos a quienes quieran colaborar.
El próximo reto de la comunidad 2.0 en Ecuador es apoyar el BarCamp Quito. Felicitaciones a los organizadores del Delm (Domingo En La Mañana) por una iniciativa pionera en nuestro medio.
Este domingo 22 de febrero se ha convocado al primer encuentro de networking 2.0 Delm (Domingo En La Mañana). Los organizadores: Iván Suárez –del estudio de diseño digital Área Naranja–, Jorge y Pablo Hernández –de la red social Guambras.com– y la comunicadora María del Carmen Lara –de Pulso Social– pretenden congregar a emprendedores, desarrolladores, geeks, nerds y otros apasionados de la Internet y las redes sociales en un espacio offline en el cual cruzar ideas, establecer alianzas para emprendimientos y generar nuevos canales comunicativos.
La cita es en la cafetería Juan Valdez del Mall El Jardín –Av. Amazonas, entre República y Mariana de Jesús–, a las 10 de la mañana. El evento no tiene costo, salvo el consumo personal en el lugar previsto para la reunión.
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