El periódico estudiantil El Imperdible de la Escuela de Comunicación de la PUCE lanzó hoy oficialmente su versión digital. Durante casi cuatro años, los estudiantes de Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador han mantenido una versión tabloide impresa de circulación bimestral. Ahora proponen la versión online, que ofrece mayor versatilidad, multimedialidad e interacción con sus lectores.
El periódico es un proyecto con alta participación estudiantil, tanto en la producción de contenidos como en la gestión técnica y administrativa, aunque cuenta con asesoría docente. Desde hace varios años se ha promovido el uso de herramientas digitales para los procesos offline en El Imperdible. Sin embargo, hoy comienza una etapa de integración de esas herramientas con un canal también digital como vehículo informativo.
El Imperdible nació a fines de 2005 y ha ido consolidándose como un canal de comunicación de los estudiantes de la Católica de Quito, así como un escenario para su formación extracurricular. Los estudiantes de periodismo, particularmente, tienen la oportunidad de ejercer –a nivel doméstico– su oficio antes de egresar, como complemento a su formación curricular.
Éxitos en el nuevo emprendimiento web.
Parte de la problemática del subdesarrollo es su sustentabilidad. Sí: así como los proyectos autosustentables aseguran su réplica y evolución, las prácticas subdesarrolladas también lo hacen, garantizando un subdesarrollo sostenible.
Los que hemos incursionado en las redes sociales –no hablo de los técnicos, sino de los usuarios ‘de a pie’– nos extrañamos de la poca utilización que los medios tradicionales hacen de las nuevas tecnologías. Sí, muchos medios de comunicación ecuatorianos tienen una web –aunque también hay de los que pretenden que ‘naveguemos’ descargando PDFs–, muchísimos programas de radio y televisión tienen un e-mail y centenares de personajes de los medios masivos usan el chat. Y, comparada con la de décadas pasadas, la interacción de la audiencia ha subido considerablemente.
Sin embargo, la práctica periodística –la cobertura, la discusión de los temas, la participación de la ciudadanía en la generación de información– han tenido un escaso mejoramiento gracias a la Internet. ¿Cómo no considerar un manejo de fuentes apoyado en la sindicación de contenidos, una cobertura fundamentada en el microblogging, una alianza estratégica real con bloggers? El despertar de la innovación en el oficio del periodista es una ilusión en el Ecuador.
También es verdad que la formación académica de nuestros comunicadores proviene de una academia clásica, con la que la mayoría de docentes en el país se formó. Y que son pocos los académicos que se acercan a las nuevas tecnologías, tienen la posibilidad y se animan a experimentar con ámbitos que desconocen.
Pero si la presión del mercado profesional exigiera la utilización de nuevas tecnologías, las universidades tendrían que responder a esa demanda con nuevos programas formativos.
Y si la formación académica iluminara la mente de los nuevos comunicadores, ¿podrían ellos proponer nuevas maneras de hacer periodismo a los medios? No. Muchos medios masivos tienen sus metodologías y sus prácticas absolutamente controladas, esquematizadas y poco abiertas a la innovación.
La esperanza de que este panorama desalentador cambie proviene, por el momento, de unos cuantos quijotes dedicados a introducir a los futuros comunicadores en el uso de nuevas herramientas 2.0. Y la luz al final del túnel son los muchachitos y chicas de colegio, que han adoptado las redes sociales como una parte fundamental integrante de sus cotidianidades: a esa presión tendremos que responder académicos y medios en un futuro muy cercano. Ojalá entonces esto no haya evolucionado tanto como para que lo innovador de hoy no haya pasado a mejor vida.
Mientras llegan esos soñados días, la sustentabilidad del subdesarrollo está garantizada en el ámbito comunicativo en nuestro país.
A partir del próximo año, los premios Pulitzer considerarán también publicaciones diarias o semanales que tengan como soporte único la Web. Aun cuando desde 2006 los periódicos con versión online ya habían sido tomados en cuenta, es la primera vez que las empresas periodísticas basadas en la Red sin un soporte convencional serán susceptibles de ganar la presea máxima que se otorga en Estados Unidos.
Ni las revistas impresas ni las webzines o revistas digitales, sin embargo, serán candidatas, pues su periodicidad no llega a ser diaria –ni mucho menos, semanal–, que es una de las condiciones del galardón. Los premios, que se otorgan anualmente en 14 categorías desde 1917, honran a la excelencia periodística en diarios y semanarios estadounidenses.
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