Según un teórico de la arquitectura cuyo nombre no logro recordar, se puede percibir el espacio a partir de dos conceptos fundamentales: lugar y recorrido. El lugar o centro es aquel espacio con forma definida, con límites fijos que diferencian el interior del exterior y que ejerce una función nuclear dentro del sistema espacial. El camino o recorrido es un espacio lineal, cuya función es conectar y permitir la comunicación entre centros.
En el ciberespacio social, donde el hipervínculo es el vehículo inmediato que conecta un recurso con otro, la línea comunicativa se acorta hasta percibirse como un punto telequinético. Sin embargo, hay aplicaciones de la web 2.0 que se podrían considerar un flujo constante de información, más que un sitio de congregación.
El microblogging y su flujo constante –y a veces inaprehensible– de información, los feeds RSS y la revisión –mayormente superficial– de los titulares, los podcasts y canales de video –cuya materia prima, el tiempo, les condena a lo transitorio– son ejemplos de lo que podríamos considerar el recorrido rutinario de nuestra cotidianidad online.
En oposición a estos recorridos de contenido fluido, el blog, entidad aglutinadora y distribuidora de información, se erige como una ciudad del ciberespacio. Su capacidad multimedia, su excelente relación con los buscadores, su facilidad de uso y administración, la posibilidad de recibir retroalimentación de los usuarios le convierten en un centro privilegiado en donde publicar contenidos.
En un escenario que tiende a lo efímero, los blogs se convierten, día a día, en verdaderas ciudades con múltiples y diversos pobladores, numerosas vías de salida y entrada, construcciones variadas en tamaño, material y función, enredadas por un sinnúmero de calles interiores que las interconectan.
El blog constituye un ecosistema en sí mismo pero también forma parte de un sistema más complejo y extenso que crece sostenida y orgánicamente: la blogosfera. Por eso, pienso que la tipología del blog no pasará de moda sino que se consolidará como la célula fundamental del tejido arquitectónico en la web social.
La aplicación GoogleMaps presenta una nueva opción de visualizar las principales ciudades del mundo: StreetView. Además de las vistas esquemática y satelital que ya ofrecía GoogleMaps, vehículos especiales han transitado por las vías de las principales ciudades del mundo fotografiando, desde las calles, cómo luce el panorama urbano. Además del amplio repertorio de imágenes, el usuario puede “navegar” en cada panorámica, de modo que perciba el espacio circundante de modo más realista.
Aun cuando las vistas de parques y calles peatonales no se han podido conseguir, por el método utilizado para fotografiar, uno puede dar un paseo virtual y tener una noción espacial clara sobre el entorno geourbano. Difuminar los rostros de los transeúntes ha sido una medida tomada para proteger su derecho a la intimidad. Al momento, solo metrópolis del primer mundo están incluidas, pero la intención de Google es implementar la tecnología progresivamente. Urbes de Estados Unidos, Francia, España y Japón ya permiten una visita turística online.
Las imágenes publicadas a continuación son vistas de Barcelona:
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