El hipertexto, esencia de la Web, solía entenderse como un artilugio técnico que teletransportaba al usuario de una página web hacia otra a través del lenguaje de marcas desarrollado para el efecto (HTML).
Con la popularización de la Red, esta caminata virtual recorrida a través de sucesivos clics empezó a ser una tarea “a campo traviesa”, en la que el navegante –con sombrero de ala ancha y machete en mano– iba explorando la telaraña al libre albedrío de su propio interés, curiosidad o capricho.
A algún iluminado se le ocurrió entonces la maravillosa idea de que se podrían crear grandes portones con múltiples enlaces desde los cuales guiar la travesía de los internautas, con el fin de que el puerto desde el cual zarpar siempre fuera el mismo. Los portales horizontales tuvieron su auge en los años noventa y pretendían capturar en una sola plana –ruidosa y difícil de captar de un solo vistazo– la atención y el interés del usuario.
El negocio terminó en la década pasada con el advenimiento de Google. Desde entonces, cientos de navegantes se hacen a la mar desde la blanca e inexpresiva página del buscador, hoy una multimillonaria compañía que acapara seguidores a través de sus diversas aplicaciones y productos. Aunque el algoritmo de popularidad de Google incorpora la recomendación social, los usuarios todavía partimos solitarios hacia el océano ciberespacial.
De un tiempo a esta parte, sin embargo, la inteligencia colectiva y la recomendación de otros son el punto de origen de nuestro recorrido vagabundo por la Web. Si bien la búsqueda persiste como un motivo para arrancar el viaje, encuentro que la conversación global –instrumentada a través de los medios y las redes sociales– son, hoy por hoy, el punto de arranque de la rauda carrera por la exploración del universo digital. Un enlace en el blog que frecuento o al que me suscribo, un vínculo compartido en Twitter o en LinkedIn, un video en YouTube que me lanza a otros relacionados o un simple correo electrónico, son algunos ejemplos de cómo mi atención arranca ese frenético e interminable navegar que, hoy por hoy, ya no significa un camino tan propio y personal, sino cada vez más compartido y colectivo. Es como si la propia red tejida a partir de mis contactos y mi propia práctica social en la web me arrastrara hacia los confines de los predios de una inteligencia superior que supera mi voluntad y me desconecta de lo quieto, lo estable, lo duradero. Hoy no tengo links. Ojalá que en esta isla desierta algún marinero fatigado detenga por un instante la loca carrera de su eterno navegar.
El Barómetro de Presencia Online Top 30 BVQ Ecuador se presentó a los medios de comunicación hoy. El estudio, desarrollado por Llorente & Cuenca en alianza estratégica con la Bolsa de Valores de Quito, incluyó a 30 empresas ecuatorianas –el Top 30 de la Bolsa de Valores de Quito– y 32 referentes internacionales de los sectores económicos analizados.
Aunque los resultados no sorprenden a los internautas, son un referente para que las empresas ecuatorianas se den cuenta de su baja presencia online y de la falta de una estrategia por posicionarse en el ciberespacio:
Mañana se presentan los resultados a los empresarios involucrados. Se espera que el barómetro se constituya en un referente nacional de la presencia online y la BVQ ha adoptado el instrumento como parte de su agenda estratégica de desarrollo para los próximos años.
Actualización: Informe completo (PDF)

La inmediatez con que circula la información en Twitter es la característica más atractiva para los tuiteros ecuatorianos, según los resultados preliminares (PDF) de una encuesta aplicada en Ecuador. El 90% de las personas consultadas considera de bastante o muchísima importancia esa funcionalidad.
En segundo lugar de valoración se ubica la posibilidad de acceder a enlaces interesantes y en tercero, la facilidad de uso de la plataforma de microblogging.
La novedad o la moda son la característica menos relevante para los encuestados. La posibilidad de conocer gente o chatear a través de Twitter tampoco tiene muchos adeptos.
El estudio –al que ya nos referimos en un post anterior y cuya recopilación de datos permanecerá abierta hasta el 15 de noviembre– no es un censo completo de la twittosfera ecuatoriana, pero marca un punto de referencia para ulteriores investigaciones de campo en torno al tema.
María Villavicencio Bourne es la madrina del IguanaValley. Su propuesta de nombre obtuvo 25 votos de aprobación y solamente 4 en contra. La iguana, un animal vistoso, dinámico, amistoso y de origen muy antiguo, se adapta con facilidad a todos los ambientes. Por esa razón, ha sido seleccionado como el signo identitario de la comunidad 2.0 en Ecuador.
IguanaValley quiere ser un espacio de encuentro entre todos los involucrados con el desarrollo de la web y la tecnología, un lugar para fomentar y visibilizar los eventos y actividades en torno al tema que los agrupa. Para todos los interesados en compartir, aprender y colaborar, hay un grupo de discusión abierto y un “manifiesto colectivo“, en formato wiki, en proceso de desarrollo.
Organizado por Cobertura Digital y Símbolos de Libertad, este viernes 25 de septiembre se desarrollará el seminario internacional “Convergencia en la era de la web social”.
El acto está orientado a periodistas y estudiantes de comunicación interesados en gestión de medios de comunicación, convergencia de redacciones, socialweb y movilidad aplicadas al ejercicio profesional del periodismo.
El invitado de honor es el ítalo-argentino Pablo Mancini, quien actualmente reside en Perú y se desempeña como Gerente de Contenidos y Servicios de Medios Digitales en El Comercio de Lima. En el ámbito docente, es Profesor en el Magíster Internacional en Comunicación y Periodismo Digital de la Universidad Mayor de Chile.
El evento se desarrollará desde las 8 am hasta la 1 pm en el Hotel JW Marriot de Quito (Av. Orellana 1172 y Av. Amazonas) y tiene un costo de 50 dólares. Los cupos son limitados y se pueden tramitar presencialmente en el campus Quito de la Universidad Técnica Particular de Loja, (Av. 6 de Diciembre N31-47 y Alpallana, T. 255 82 39) o reservarse online escribiendo a: director@coberturadigital.com.
La web 2.0 está adquiriendo un nuevo empuje en la capital del Ecuador. Con el ejemplo del TechDay Guayaquil, los fanáticos de la web en Quito han acordado reunirse semanalmente –una vez presencial y la siguiente, virtual– con el fin de crear un network relevante, generar discusiones tecnológicas y desarrollar proyectos.
El TechDay Quito tiene sus puertas abiertas a todo el que quiera participar y los propios asistentes establecen la agenda de las reuniones –que han sido cuatro hasta la fecha. Además en las reuniones no presenciales se conectan con el TechDay Guayaquil.
Este sábado 22 de agosto se ha planteado otra tipología de encuentro presencial: el primer Refresh, con el tema “Trueque digital: reunión de networking e intercambio de habilidades”. Aun cuando se está discutiendo la hora, muy probablemente será en la mañana. El sitio de reunión es el aula de Aesoft (Avs. Amazonas y República, Edificio Las Cámaras, Séptimo Piso). Los interesados en ofrecer servicios o conocimientos para intercambiarlos por otros pueden acceder al grupo de discusión o a la wiki de TechDay UIO.
(Gracias a Adry Albán –@adriemilia– por la información).
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Este 27 de junio, a partir de las 9 am, se desarrollará el primer BarCamp en el puerto principal del Ecuador. La comunidad 2.0 del país ha unido esfuerzos y ha desplegado una organización muy profesional –liderada por Fundapi (Fundación de Ayuda por Internet) y el Club de Cultura Digital de la ESPOL– para el que promete ser el evento más importante del año sobre la web social. Es el segundo BarCamp que se organiza en Ecuador: el primero tuvo lugar en Quito en el mes de marzo de 2009.
El campus Gustavo Galindo de la ESPOL –Campus Prosperina– será la sede del BarCamp Guayaquil. 309 asistentes se han registrado hasta el momento y se prevén 24 des-conferencias que se transmitirán en vivo para los que no puedan estar en Guayaquil.
¡Éxito!
Google ha propuesto un nuevo modo de relacionarse e integrar las herramientas de la web social: GoogleWave. A partir de la temprana presentación de Google Wave a los desarrolladores, a muchos nos queda la certeza de que su lanzamiento marcará un hito en el modo en que los seres humanos nos comunicamos. Cualquier pronóstico es aventurado, hasta no tener la herramienta en manos propias. Pero basta con ver la presentación –aunque algo larga, vale la pena– para darse cuenta de que el futuro que se nos viene es promisorio e innovador.

La Escuela de Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador anuncia el evento “Comunicar en la era digital”, un espacio académico para conversar sobre los nuevos medios y nuevas tecnologías programado para la próxima semana: del 18 al 22 de mayo.
Entre los temas que se tocarán están: “Las redes sociales: ¿un nuevo modo de interrelación?”, “Blogging y microblogging como medios de comunicación”, “Medios tradicionales, medios digitales y medios sociales”, “El uso de nuevos medios y nuevas tecnologías en la organización” y “Perspectivas de la nueva ley de comunicación”. Contaremos con invitados como Christian Espinosa, Pablo Escandón y Paúl Barahona.
Próximamente ampliaremos la información.
Durante la exposición de José Luis Orihuela en Quito, una afirmación central que define la web 2.0 ha quedado resonando en mi interior: el núcleo de la web social es la conversación, entendida como el arte de escuchar, de aprender y de compartir. Este enunciado supone que el punto de partida de una exitosa y rica web social es el aprendizaje y ejercicio de una actitud positiva basada en la apertura, la confianza, la participación y el constante aprendizaje.
Hay que aprender, en primer lugar, a utilizar unas tecnologías y herramientas básicas que articulen la interacción a través de la Web. En ese sentido, la población ecuatoriana está todavía muy lejos de haber iniciado una activa participación en la Red. No me refiero al 88% de la población nacional que no tiene acceso a la Internet, sino a que la apropiación de las tecnologías de la web social por parte del 12% que sí tiene acceso a las herramientas, dista mucho todavía de producir un alto impacto socio-cultural en nuestro medio. Si bien es cierto que cada día se integran más personas a la participación activa en la web social –motivados por el trabajo arduo y constante de los pioneros, cuya historia y experiencia ha sido fundamental–, sí hacen falta acciones de webvangelización y alfabetización digital que involucren a nuevas personas con acceso a la tecnología pero poca actuación social.
Hay que aprender también que las conversaciones están sujetas a divergencia de opiniones y que una búsqueda conjunta de la verdad es posible. El contrapunto agresivo, el etiquetado inmisericorde con epítetos, la descalificación del interlocutor, deberían ser prácticas desterradas del universo 2.0. La tolerancia, tan pocas veces presente en los espacios físicos de comunicación pública, debería ser la estrella que ilumine todo episodio comunicativo en la web social ecuatoriana. El profesor Orihuela puso como ejemplo la resolución de divergencias en Wikipedia, como una experiencia digna de tenerse en cuenta. Tenemos que buscar puntos de encuentro y propuestas concretas para superar los conflictos, aportar con nuestra perspectiva individual para generar una panorámica más completa y global.
Los medios de comunicación que se involucren –que, a la larga, son los que sobrevivirán– necesitan mucho más esfuerzo, pues los individuos de la comunidad 2.0 estarán como fuente de información para ayudarles, pero también con su voz crítica frente a la actuación de los medios como orientadores de la opinión pública.
Finalmente, la web social es un espacio para experimentar, para crecer, para sumar, para compartir. Esa es la esencia del asunto. Cualquier intento de estancar, figurar, dividir o acaparar va en contra del espíritu 2.0 .
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